Manifiesto fundacional
Nacidos desde la necesidad de hacer a Dios presente en nuestra historia y convencidos, tras diferentes experiencias comunitarias previas, de que el plan del Padre pasa necesariamente por el encuentro con los hermanos, nos sentimos impulsados por el Espíritu a ser testimonio entre los hombres:
• de que es posible vivir en el mundo según el Evangelio,
• de que es posible recorrer este camino siendo felices,
• de la cercanía de Dios en lo cotidiano, en casa, con Jesús ocupando un lugar a la mesa,
• y de lograrlo compartiendo la vida.
La escucha atenta de la Palabra de Dios, en la Escritura y en nuestras vidas, es el pilar fundamental de nuestro proyecto, dejando a un lado las demás aspiraciones y haciendo del discernimiento nuestra forma de buscar caminos de felicidad. Por esto, los miembros estables de nuestra comunidad, hacemos un compromiso explícito no sólo de escuchar la Palabra sino de ponerla en práctica, como el que construye su casa sobre roca (cf. Mt 7, 24-27).
Esta esencia de lo que somos, da sentido al nombre que Dios nos regala: Betania , una aldea a las afueras de Jerusalén donde se situaba la casa de Marta, María y Lázaro, amigos de Jesús (cf. Mt 26, 6-13; Lc 10, 38-42; Jn 11 y Jn 12, 1-19). Allí Jesús es uno a la mesa, enseñando cuál es la mejor parte, acudiendo a la llamada para salvar al hermano muerto. El día antes de su definitiva entrada en Jerusalén, allí cenó una vez más con sus amigos. Nuestra comunidad se siente llamada a esta forma cercana de convivencia, priorizando los hogares como lugar de reunión al modo de las primeras comunidades que, sin dejar de ir al templo, eran perseverantes en la oración y partían el pan en las casas (cf. He 2, 42-47).
Como defensores de la fraternidad, no podemos dejar de estar en comunión con todo el Pueblo de Dios, por lo que apostamos por una clara y activa inserción en la Iglesia. Entendemos que Dios nos ha puesto en la Escuela Pía y es a través de ella como queremos pertenecer a la Iglesia Universal. Nuestra opción viene motivada no sólo por nuestra historia sino por la lectura calasancia que hacemos del Evangelio, que nos hace entender la experiencia de Dios y la formación de las personas como los fundamentos sobre los que transformar la sociedad y la propia Iglesia. Esto no implica que todos los miembros de esta comunidad compartan el carisma calasancio como opción fundamental en su vida, pero sí una apertura comunitaria a acoger personas del entorno calasancio, laicos o religiosos, que se sientan llamados, temporal o establemente, a formar parte de esta realidad comunitaria.
A partir de aquí, afrontamos con confianza el plan que Dios nos va desvelando en el día a día, tratando de no poner obstáculos a su voluntad. Asumimos que todo lo que surja es regalo suyo, compartiendo con Calasanz la convicción de que si es de Dios, seguirá adelante.
Fdo: Los actuales hermanos.



De mi mayor aprecio:
Sin habérmelo propuesto, he dado con todas estas notas, referencias, noticias varias, que han llenado de alegría.
Aunque naún no he visto todo el material, antes de quie el sueño me venza quiero manifewstarles mis deseos de recibir información acerca del conocido “quiénes somos”; “nuestro contacto” etc.
He sido alumno y seminarista de los pp.escolapios aquí en Argentina.Me he dedicado a la docencia, y por edad, ya estoy jubilado. Cuando me es posible, establezco algún contacto, aunque no es muy abundante.Siempre me resulta reconfortante.Podría narrarles tantos hechos de mi vida como escolapio! pero será en otro mommento.
Por ahora quedo a la espera de la información.Prof.Neris Barcos